lunes, 19 de octubre de 2009

Von Kleist y el sexo.

Es curioso que Heinrich Von Kleist, uno de los románticos más desatados y con peor suerte de la historia de la literatura (no llegó a ver representada ni una sola de sus obras que ahora se consideran cumbres de la literatura alemana, a la altura de Goethe), un tipo que creía en el Absoluto y que se acabó pegando un tiro (él y una amiga suya) junto a un lago a los 34 años de edad, fuera al parecer tan sumamente casto en vida. Algunos de sus biógrafos incluso sostienen que no tuvo relación sexual alguna, lo cuál parece raro porque el chico era de buen ver. Hasta ahí curioso, pero más curioso es que este mismo Von Kleist, escribiera esta deliciosa carta, apócrifa y genial donde se reivindican los impulsos carnales para la creación. ¿Acaso hay otra cosa?


CARTA DE UN PINTOR A SU HIJO.

Querido Hijo mío,
me escribes que estás pintando una madona, y que tus sentimientos se aparecen tan impuros y carnales para el acabamiento de tal obra, que , con objeto de santificarlos, desearías comulgar cada vez que vas a agarrar el pincel. Deja que tu anciano padre te diga que ése es un entusiasmo falso que te ha pegado la escuela a la que te adscribes, y que, según la enseñanza de nuestros viejos y dignos maestros, el trabajo se despacha perfectamente con ese placer, común pero por lo demás probo, que se halla en el juego de trasladar tus figuraciones al lienzo. El mundo es una fábrica fantástica; y los efectos más divinos, querido hijo, se siguen a menudo de las causas más ruines y deslucidas. El hombre es en verdad una criatura sublime; y sin embargo, en el instante en que se lo engendra no resulta necesario meditar con gran santidad acerca de ello. En efecto, aquel que tras comulgar pusiese manos a la obra con la mera intención de construir su elevado concepto en el mundo de los sentidos, inevitablemente, engendraría un ser miserable y decrépito; por el contrario, aquel que en una estival noche de regocijo besa a una muchacha sin pensárselo mucho, sin lugar a dudas trae al mundo a un mocete que luego se irá a correr aventuras con todo vigor y lozanía y les causará quebraderos de cabeza a los filósofos. Dios te guarde.

4 comentarios:

beatus_ille dijo...

Me ha gustado mucho esta entrada, además no conocía al don! gracias Gara!! y la carta, buah! qué buena!!!!

Muchos besos!!!!!!
Son

Miguel Angel Gara dijo...

Bienvenida Señora Antón. Pues sí, este Von es uno de esos románticos interesantes. ¿Cómo va Calidoscopio? ¿Sacáis número pronto? Un beso

Nuria dijo...

querido Gara, como dice Sonia, conocí a Kleist gracias a los lieder alemanes, aquellas conjunciones íntimas y melódicas de voz y música, miniaturas de literatura y música aunados en un solo oído. Por ellos profundicé en el conocimiento de la poesía romántica. Me desaté en lecturas también de Klopstock, del delicioso Heine, Ghoethe y un largo etcétera, pero esta carta no la conocía y sencillamente atrapa. Gracias por exponerla, abiertamente. Impúdicamente. Un beso desde el rascacielos

Anónimo dijo...

El calidoscopio va muy bien, ahí seguimos amigo; sacamos número en este octubre y en las próximas semanas sacaremos el de noviembre!

Un besazo, a ver si nos vemos!!!
S.Antón